El nuevo candidato de Almuñécar Unida para la Gente-Izquierda Unida toma el relevo de Paco Morgan con la vivienda y el mantenimiento del municipio como prioridades. Pide ampliar las ayudas al alquiler a todos los vecinos y declarar Almuñécar zona tensionada
Arturo González lleva tres años y medio como cara visible de la oposición de izquierdas en Almuñécar. Ahora, tras ser elegido por la asamblea de su formación, encabezará la candidatura de Izquierda Unida en las próximas municipales. En conversación con Almuñécar Comunicación, repasa su relevo, su diagnóstico del municipio y su postura ante posibles pactos.
«Nervios en el estómago, pero mucha ilusión»
Arturo recuerda con emoción la asamblea en la que fue elegido candidato. «Sentí bastantes nervios aquí en el estómago, pero mucha ilusión», cuenta. Acudieron unas 40 personas y recibió «un apoyo excepcional» de sus compañeros. Su familia, asegura, está «contentísima» y va «a tope» con él.
Durante años ha trabajado junto a Paco Morgan, a quien considera su mentor. «Ha tenido mucha paciencia conmigo. Se aprende todos los días de él, porque tiene una experiencia, una sabiduría y una templanza fantásticas», dice.
Reconoce que veía venir el salto, aunque subraya que en IU «todo lo decide la asamblea». Fueron sus compañeros quienes lo animaron: «Me dijeron: «Arturo, tienes que dar un paso, vas a ser buen portavoz». A ver si puedo demostrar que lo soy».
Lo que enseña la oposición
De sus años en minoría frente a una mayoría absoluta del PP, Arturo saca dos lecciones. La mala es «la enorme paciencia que hay que tener ante la frustración», cuando propones cosas y la respuesta es siempre no. «Te acostumbras a que te digan que no continuamente y sientes un poco de impotencia».
La buena es que insistir y llevar las propuestas a la calle a veces funciona. Cita la inauguración del skatepark, el centro de día o el arreglo de «pequeñas cosas en el pueblo» como logros que se lleva a casa. «Una gran satisfacción, la verdad».
También ha sido la cara del partido en redes sociales, que considera «una herramienta indispensable». Admite que IU no tiene «la fortaleza y el apoyo económico» de los grandes partidos, pero presume de un crecimiento «excepcional» en difusión con «nuestros escasos medios».
Vivienda y coste de la vida, la bandera
IU centrará su campaña en dos ejes: la vivienda y el coste de la vida, por un lado, y el mantenimiento del municipio, por otro. «Si gestionamos los presupuestos municipales y soy alcalde, me voy a centrar exclusivamente en el coste de la vida de la gente: el alquiler, todos los gastos. Esa va a ser nuestra bandera», afirma.
Su lema, «poder vivir en tu pueblo», se basa en números, explica. Comprar un piso en Almuñécar cuesta ya «de un cuarto de millón para arriba», mientras que en Salobreña, Motril o Ítrabo todavía se encuentra vivienda por 80.000 o 90.000 euros. «Eso no lo puede pagar nadie con un sueldo de 1.200 o 1.300 euros, que es lo que suele ganar la gente aquí».
Ayudas al alquiler para todos
Su primera medida sería que las ayudas municipales al alquiler llegaran a todos los vecinos, sin límite de edad. Recuerda que el alcalde prometió extenderlas a los mayores de 40 años y que, tras dos convocatorias, solo las han recibido 63 personas. «Un parche que no deja de ser un parche», critica.
Niega que sea una cuestión de dinero. Según sus datos, la partida era de 300.000 euros al año y en dos años se han gastado menos de 140.000. Llegar a 200 o 300 familias costaría, calcula, entre 100.000 y 150.000 euros más. «Nada para un presupuesto de 50 millones. No hay excusa».
IU propone además declarar Almuñécar zona tensionada, algo que, a su juicio, «ha impedido el PP a todos los niveles» y que abriría la puerta a ayudas estatales. También quiere aprobar un nuevo PGOU, que tras 16 años de gobierno popular sigue sin llegar, para ampliar el parque de vivienda pública. Su objetivo: que nadie pague por ella más de un cuarto de su salario, unos 300 euros al mes. «No puede ser que la gente esté aquí pagando 800 euros de alquiler y te digan en verano que te tienes que ir».
¿Y los pisos turísticos? Reconoce que habría que «ver cómo meterle mano», pero pide una discusión «tranquila y sosegada». Rechaza que el turismo sirva de excusa: «Los pueblos de al lado también son turísticos».
Mantenimiento: «rampas y fuentes»
El otro gran frente es el mantenimiento. Arturo lleva tres años y medio reclamando arreglos en la estación de autobuses, en las casas de la tercera edad o en materia de barreras arquitectónicas. «Poner una rampa en la estación de autobuses para que bajen las sillas de ruedas, poner una fuente en los parques… Te tiras tres años para que pongan una fuente», lamenta. En eso, dice, están «radicalmente en contra» de la gestión del Gobierno.
Sí apoya, en cambio, el futuro parque neurodivergente, que considera «muy necesario y un gasto útil». Sobre los centros de día, recuerda que fue IU quien arrancó al PP en 2011 el compromiso de crear el primero. Apoya que haya más, aunque no como se ha hecho: los quiere de gestión más pública y en locales municipales, «y que no se esté pagando un alquiler enorme».
«No con quién, sino para qué»
Preguntado por los pactos, Arturo no esquiva la cuestión. «No es tanto con quién pactaría, sino para qué», responde, y recuerda que cada acuerdo lo decide la asamblea. Mira con «cierta envidia» a municipios cercanos como Salobreña, donde, según destaca, IU gobierna en coalición con PSOE y Convergencia.
Está dispuesto a hablar con todas las fuerzas, pero con condiciones. Si es para mejorar el bienestar, reducir los gastos de la gente y el mantenimiento, sí. «Si es para hacer macroproyectos, campos de golf o cualquier otra cosa que es la política de hace 20 y de hace 40 años, para eso no».
Pasar página del «mal menor»
IU fue en su día la llave que permitió al PP seguir gobernando. Arturo admite que hubo votantes que lo entendieron y otros que no. Lo enmarca en la polarización de aquellos años en torno a Juan Carlos Benavides, a quien acusa de haber dejado «deudas de 40 millones». Según su relato, todos los partidos han gobernado con el PP para impedir que gobernara Benavides, mientras que IU solo le dio su apoyo «por responsabilidad».
Ahora, sostiene, toca otra cosa. «El PP ya lleva 16 años gobernando. Ese proyecto está agotado y hay que pasar página». Y lanza un mensaje al electorado: «Hay que dejar atrás el miedo al susto o muerte y al mal menor».
Valora como positiva la renovación de caras en otros partidos. Recuerda que los estatutos de IU limitan los cargos a dos o tres legislaturas, frente a quienes llevan «30 o 40 años» viviendo de la política. Dice tener buena relación con Josué, del PSOE, y con Manuel Fernández, de Convergencia Andaluza, a quien conoce del gimnasio. Cree que ser una generación joven ayudará a abrir «un lienzo en blanco» en las relaciones y a conectar mejor con los problemas de los jóvenes.
Un café y un paseo a la playa del Muerto
Para terminar, Arturo desvela sus rincones favoritos. Además de la playa, se le suele encontrar en el Jabeque, con sus amigos, donde pasa «mi hora, horita y media» con un café y un juego de mesa. También le gusta pasear hasta la playa del Muerto, e incluso hasta La Herradura cuando puede ir andando.
¿Se hace mejor la política en los bares? «Eso dicen», responde entre risas. «Aunque un amigo también me dijo que en los bares no se hable de política, fíjate».
Entrevista completa
P. Bueno, Arturo, ¿cuándo supiste que serías tú el candidato y qué te dijeron tu familia y tu entorno cuando se lo contaste?
R. Pues sentí bastantes nervios aquí en el estómago, pero mucha ilusión, porque la asamblea estuvo llena de gente. Vinieron 40 personas y recibí un apoyo excepcional de todos los compañeros, así que me sentí muy arropado, muy bien. Y mi familia está contentísima; van a tope conmigo.
P. Llevas mucho tiempo a la sombra de Paco Morgan. ¿Qué has aprendido de él durante estos años? ¿Veías venir este salto?
R. De Morgan y de muchos compañeros de la asamblea he aprendido muchísimo, pero de Morgan especialmente. Ha tenido mucha paciencia conmigo como mentor, y es que se aprende todos los días de él, porque tiene una experiencia, una sabiduría y una templanza que son fantásticas.
Y lo de verlo venir, bastante. Nada es seguro y todo lo decide la asamblea, pero es verdad que llevamos mucho tiempo trabajando en la asamblea, yo dando la cara, y mucha gente me ha animado a hacerlo, hasta que llega el punto en que me han convencido. Me han dicho: «Arturo, tienes que dar un paso, vas a ser buen portavoz». Y bueno, a ver si puedo demostrar que lo soy.
P. Llevas además tres años y medio como cara visible de la oposición de izquierdas. ¿Qué has aprendido de estar en minoría que no sabrías si hubieras estado en el gobierno?
R. Uf, ¿qué he aprendido, bueno o malo? Lo malo: he aprendido la enorme paciencia que hay que tener ante la frustración, cuando intentas hacer o trasladas cosas buenas que se discuten en la asamblea o que te traslada la gente, y no puedes hacer nada para que se hagan. Te acostumbras a que te digan que no continuamente y sientes un poco de impotencia. Eso sería lo malo.
Lo bueno que he aprendido es que a veces, insistiendo mucho y llevándolo a la calle, la política es muy bonita. Porque de vez en cuando, incluso con la mayoría absoluta, me he llevado a casa cosas bonitas que hemos hecho por Almuñécar. Por ejemplo, cuando estuvimos en la inauguración del skatepark o del centro de día, o cuando he visto que se han arreglado pequeñas cosas en el pueblo. Una gran satisfacción, la verdad.
P. Te hemos visto muy activo en redes sociales. Durante este tiempo has sido una cara habitual en los perfiles de Facebook e Instagram del partido. ¿Es esta también una manera eficaz de llegar al votante sexitano?
R. Las redes, hoy en día, nos pese o no nos pese, son una herramienta indispensable. La comunicación, cómo le cuentas a la gente lo que haces, es indispensable, así que en el trabajo en redes hacemos lo que podemos.
No tenemos la fortaleza y el apoyo económico que tienen otros partidos más grandes, que no tienen problemas en difundir su mensaje en un montón de medios y redes, y lo tienen mucho más fácil. Pero nosotros, desde nuestra humildad y con nuestros escasos medios, yo creo que hacemos lo que podemos. Hemos tenido un crecimiento muy bueno en difusión y en redes, excepcional diría incluso, y estoy contento con ello y de que la gente vea lo que hacemos.
P. ¿Cuáles diríais que son los principales problemas de los vecinos de Almuñécar y La Herradura?
R. Nuestra campaña la vamos a centrar, y ya es algo que sabe todo el mundo, en la vivienda y, en general, en el coste de la vida que está afrontando la gente, que no lo puede afrontar. Y en el mantenimiento del municipio, que nos parece que tiene que mejorar mucho. En eso nos vamos a centrar. Tenemos claro que, si gestionamos los presupuestos municipales y si soy alcalde, me voy a centrar exclusivamente en el coste de la vida de la gente: el alquiler, todos los gastos, todo lo que podamos hacer al respecto. Esa va a ser nuestra bandera.
P. De hecho, uno de tus mensajes iniciales era «poder vivir en tu pueblo». ¿Cómo se consigue abaratar el precio de la vivienda en Almuñécar y hacerla accesible?
R. Mira, lo de poder vivir en tu pueblo se basa en números. La gente no para de decir, con razón, que no puede vivir en Almuñécar y que la están echando. Si ahora mismo entras en cualquiera de los portales de vivienda, te das cuenta de que, para comprar un pisito, una familia tiene que pagar ya prácticamente de un cuarto de millón para arriba. Y se están yendo a los pueblos de al lado: a Salobreña, a Motril, a Ítrabo, a donde sea, porque allí todavía puedes comprar una vivienda digna por 80.000 o 90.000 euros. Aquí tienes que gastarte 200.000 o 250.000, que no lo puede pagar nadie con un sueldo de 1.200 euros, que es lo que suele ganar la gente aquí, 1.200 o 1.300. Es imposible.
¿Qué vamos a hacer con la vivienda? Lo primero que haría, y ya llevo dos años y medio dando la matraca con eso, es que las ayudas del alquiler lleguen a todo el mundo. He dado muchísimo martilleo con eso y hasta ahora no nos han hecho caso. A pesar de que el alcalde nos había prometido que las ayudas iban a llegar a los mayores de 40, van dos convocatorias y las han recibido 63 personas. Un parche, que no deja de ser un parche, cuando lo necesita un chorro de gente. Así que la primera cosa que haría sería que las ayudas del alquiler llegaran a todo el mundo, porque el problema es que se pongan límites de 40 años, o de 45, que ahora el alcalde intenta decir que las va a ampliar a 45.
Y luego hay un montón de cosas que no se pueden hacer porque, en 16 años de gobierno del PP, no está el nuevo PGOU, que ampliaría mucho las opciones de hacer vivienda social, vivienda pública. Una de las medidas que vamos a llevar es que, cuando se amplíe ese parque de vivienda pública, que por supuesto vamos a ir a tope con eso, la gente no tenga que pagar más de un cuarto de su salario por la vivienda. O sea, 300 euros, porque el salario más común y el salario mínimo ahora, afortunadamente, es de 1.200 euros. Afortunadamente, me refiero, gracias a que el gobierno progresista lo ha subido un montón. No puede ser que la gente esté aquí pagando 800 euros de alquiler al mes y te digan en verano que te tienes que ir. Eso hay que atajarlo.
Y el gobierno local ha podido hacer muchas más cosas y no ha hecho nada. Ni siquiera está Almuñécar declarada como zona tensionada, que es algo que ha impedido el PP a todos los niveles y que hace falta para recibir muchas ayudas del Estado. En todas las comunidades del PP, o casi todas, está bloqueado. Así que empezaríamos por las zonas tensionadas, la ayuda del alquiler lo antes posible, implementar el nuevo PGOU y hacer mucha vivienda pública y a buen precio.
P. Esa ampliación de la ayuda al alquiler, ¿de dónde saldría? ¿A qué partida habría que quitárselo?
R. La partida es mucho más pequeña de lo que parece. La partida original eran 300.000 euros al año, y en los dos años que ha habido esa ayuda al alquiler se han consumido menos de 140.000 euros. O sea, más de la mitad se ha desperdiciado. Pero es que eso no es nada para un presupuesto de 50 millones. No hay ni siquiera que pensar qué quitar y qué poner.
Por supuesto, nosotros tenemos bastantes ideas de gastos superfluos, pero para algo tan importante no hay excusa. No hay excusa para que las ayudas no hayan llegado a 200 o 300 personas del pueblo. Serían, a lo mejor, 100.000 o 150.000 euros más de gasto. Nada para 50 millones.
P. Arturo, Almuñécar vive del turismo. ¿Hay que limitar los pisos turísticos? ¿Dónde está el límite entre proteger al vecino y no matar la economía local, que en gran parte vive del turismo?
R. Que igual no hay que vivir tanto, tanto, tanto del turismo. Pero es que lo del turismo ya no sirve de excusa. Los pueblos de al lado que te he mencionado también son pueblos turísticos. Bueno, Motril no es turística, pero a Motril la gente que yo conozco se está yendo a comprar vivienda y a vivir allí, desde Almuñécar. Porque, de verdad, la gente lo puede mirar en los portales: por 80.000, 90.000 o 100.000 euros tienes un buen piso en Motril, y aquí no puedes.
Entonces, ¿dónde está el límite? Hombre, con los pisos turísticos habría que ver cómo meterle mano. Es un tema que, afortunadamente, ahora está en boca de todos y antes no lo estaba. El descontrol que hay con los pisos, con la vivienda y con la especulación en general está fastidiando a muchas personas que quieren tener una vivienda para vivir. Y afortunadamente ese tema se está hablando ahora en toda España, a raíz de estos decretos que estamos intentando sacar adelante. Y eso requiere una discusión tranquila, sosegada, analizarlo. Pero lo que está claro es que aquí no se ha hecho nada con eso, y el problema de la vivienda en Almuñécar es insostenible.
P. Cuando hablas con el resto de la corporación, con los concejales de las distintas formaciones políticas, ¿sientes que entienden este problema como un problema grave?
R. En conversaciones en general siempre se habla de la vivienda como un problema primordial, especialmente en los últimos tiempos. Lo que sí sé seguro es que en la asamblea de Izquierda Unida lo hemos hablado un montón de veces y queremos darle toda la solución que se le pueda dar a nivel municipal. Y hay cosas muy obvias, como las que te he mencionado antes, que se pueden hacer ya. No tiene perdón que no se hayan hecho ya. Las ayudas del alquiler: no hay excusa. No hay excusa.
P. ¿Qué proyecto del equipo de Gobierno actual apoyáis sin reservas y cuál creéis que está equivocado?
R. Pues mira, viendo el déficit que hay de mantenimiento en el pueblo, hay bastantes cosas. Yo mismo llevo tres años y medio involucrado en que se arreglen ya cosas como la estación de autobuses o las casas de la tercera edad, que eso me lo llevo yo dentro, de haber visto cómo están. Las barreras arquitectónicas. Hay un montón de cosas de mantenimiento que requieren un gasto y un esfuerzo muy pequeños: poner una rampa en la estación de autobuses para que bajen las sillas de ruedas, poner una fuente en los parques, que te tiras tres años para que pongan una fuente. En eso estamos radicalmente en contra de la gestión del Gobierno, porque están destinando recursos muy importantes que no van a lo que tienen que ir.
¿Y en qué estaríamos a favor de algo que tenga planeado el Gobierno local? Pues el nuevo parque neurodivergente que van a hacer aquí al lado me parece algo muy necesario y un gasto útil.
P. Entra dentro de esos proyectos que se aventuran para 2027-2028: el hotel de cinco estrellas, el parque neurodivergente, el centro de día… ¿Qué os parece toda esa agenda de proyectos que tiene por delante Almuñécar?
R. Es una pregunta muy compleja; habría que analizarlos uno a uno. Si quieres que te hable de los centros de día: los centros de día no existían como idea en Almuñécar hasta que Izquierda Unida consiguió firmar un acuerdo en 2011 para que el PP se comprometiese a hacer un centro de día. Ha tardado mucho en llegar y no se parece en nada al centro de día que queríamos hacer. Lo queríamos con una gestión mucho más pública, con un local que perteneciera al Ayuntamiento y sin estar pagando un alquiler enorme.
Pues claro, cualquier cosa que vaya en el camino de hacer más centros de día nosotros la apoyamos, pero no de la manera en que se ha ejecutado hasta ahora. Nosotros, por supuesto, y lo vamos a llevar en el programa, queremos que haya muchos más centros de día en Almuñécar. Por eso llevamos ya 20 años luchando por que se hiciera uno y, aunque haya sido de esa manera, ya está el segundo centro de día en Almuñécar.
P. ¿Con quién pactaríais de cara a las elecciones? ¿Estáis dispuestos a gobernar con otras formaciones si llegara el caso?
R. Es una pregunta que siempre nos hacen y no me gusta rehuirla. No es tanto con quién pactaría, sino para qué pactaría. Es algo que Izquierda Unida siempre discute en su asamblea, cada acuerdo al que se llega. Veo, y me da cierta envidia, gobiernos cercanos como el de Salobreña, o el de Chauchina, del que el otro día subí un vídeo: gobiernos de coalición que incluyen a Izquierda Unida. Izquierda Unida con el PSOE; en Salobreña gobiernan Izquierda Unida, el PSOE y Convergencia. Funcionan perfectamente, han repetido ya varias legislaturas y funcionan bien.
¿La pregunta es para qué? Por supuesto, yo me presento a alcalde y ya veremos los resultados. Y si para formar un gobierno hay que hablar, por supuesto que hay que hablar con todas las fuerzas, pero siempre pensando en qué se va a hacer. Si es para buscar bienestar, reducir los costes de la gente, mejorar el mantenimiento, etcétera, que es lo que siempre ha defendido Izquierda Unida, sí. Si es para hacer macroproyectos, campos de golf o cualquier otra cosa que es la política de hace 20 y de hace 40 años, para eso no. Así que habría que preguntarles también a los otros partidos para qué. Y ojalá haya una alternativa de gobierno en la que cada uno haga los deberes. Nosotros los hacemos y llevamos un programa y una manera de gestionar que estoy seguro de que, además de nueva, es mejor que la que hay. Y ojalá los demás partidos hagan los deberes.
P. El papel de Izquierda Unida en la historia reciente de Almuñécar ha sido muy importante: fue la llave para que continuara gobernando el Partido Popular por una circunstancia concreta. ¿Llegaron a entenderlo vuestros votantes?
R. Pues unos sí y otros no. Fueron decisiones difíciles en la historia de Almuñécar. Es algo que ya está más que hablado: ha habido mucha polarización entre que gobierne Benavides y que no gobierne Benavides. Y todas las fuerzas políticas, todas, excepto Izquierda Unida, han gobernado con el PP, con la claridad de que no podían permitir que gobernase Benavides, porque nos está dejando deudas de 40 millones y llevó al pueblo con una gestión muy mala.
El PP, circunstancialmente, se ha beneficiado de ser el mal menor. Todos los partidos gobernaron con el PP; nosotros tuvimos que darle el apoyo en su momento por responsabilidad, y fue la decisión que había que elegir. Y ahora toca pasar página. El PP ya lleva 16 años gobernando. En mi opinión, y en la de mucha gente con la que hablo, ese proyecto está agotado y hay que pasar página. Ya no vale lo de votar al PP por el mal menor y el «susto o muerte». No: traemos una manera de gestionar mejor y con eso vamos a por todo. Y hay que decirle también a la gente, al que me escuche, que hay que dejar atrás el miedo al susto o muerte y al mal menor. No queremos ni la política de los últimos 20 años ni la de los últimos 40.
P. También han cambiado mucho las caras en el escenario político, tanto en el Partido Socialista como en Convergencia Andaluza. ¿Cómo valoras estos cambios y los rostros que hay detrás de cada líder?
R. ¿Personalmente, de cada uno de ellos, dices?
P. Y políticamente.
R. Mira, personalmente creo que es positivo, porque en Izquierda Unida no nos gusta eternizarnos en los cargos. Tenemos unos estatutos que dicen que estamos dos o tres legislaturas como máximo. De hecho, Morgan ha estado tres legislaturas y Fermín estuvo dos o tres; no estamos más de tres. Creo que es bueno que se renueven las caras, los cargos y los puestos, porque vemos muchísimos casos en política, y en Almuñécar abundan, de gente que lleva en sus cargos, cobrando y viviendo de ellos, 30 o 40 años. Así que lo veo positivo de facto, para empezar.
Con Josué tengo muy buena relación. Cada vez que hablo con él tenemos conversaciones interesantes; en algunas cosas estamos de acuerdo y en unas pocas no. A Manuel lo conozco del gimnasio desde hace bastantes años y siempre nos hemos llevado bien. Con Luisi también me llevaba muy bien, aunque ya no sea candidata. Creo que es positivo, y políticamente también puede serlo, para que nos entendamos mejor. Ya lo comenté alguna vez: al ser gente relativamente joven, creo que eso nos ayuda. Primero, a que haya un lienzo en blanco nuevo en nuestras relaciones. Y segundo, a que estemos un poquito más conectados con algunos problemas de los más jóvenes, porque estamos más cerca de edad y compartimos parte de esos problemas.
P. Bueno, Arturo, llegando ya al final de la entrevista, y estando en este lugar tan mágico que tiene Almuñécar, cuéntanos dónde te gusta relajarte, llevar a los tuyos, pasear por Almuñécar y La Herradura. ¿Cuáles son esos puntos clave?
R. Tengo muchos, pero donde la gente me va a encontrar a menudo, además de la playa, es en el Jabeque, con varios de mis amigos. Le mando un saludo a Zandu y a otros amigos. Estoy siempre allí y, siempre que puedo, me tiro mi hora, horita y media tomándome mi café, echando un juego de mesa o lo que sea. Y, por supuesto, dando un paseo a la playa del Muerto, e incluso a La Herradura si puedo ir andando, que me escapo de vez en cuando. Esos son mis sitios favoritos.
P. Siempre se ha dicho que la política se hace mejor en los bares.
R. Eso dicen, eso dicen. Aunque un amigo también me dijo que en los bares no se hable de política, fíjate.
P. Arturo, muchísimas gracias por este ratito y mucha suerte en esta nueva etapa.
R. Muchas gracias a ti.
