Fiestas, obras y política: repasamos con Juan José Ruiz Joya, alcalde de Almuñécar, un verano intenso y el nuevo curso 2027


Con las Fiestas Patronales de Almuñécar 2026 ya en el retrovisor, el alcalde, Juan José Ruiz Joya, atiende a Almuñécar Comunicación para hacer balance de una edición marcada por la seguridad, el cartel de artistas y una afluencia histórica de visitantes. En esta entrevista repasa también el estado de las obras de La Caletilla, la polémica en el mercado municipal, los cambios en el tablero político local y los grandes proyectos que llegarán a partir de septiembre

¿Qué valoración hace de las Fiestas Patronales de 2026?

Creo que han sido unas fiestas históricas de participación, pero también unas fiestas en las que desde el Ayuntamiento hemos puesto mucho empeño en la seguridad. En la Feria de Día, que había recibido críticas en años anteriores, hemos mejorado el acceso, el comportamiento y los horarios de cierre. Hemos tenido ambulancias en distintos puntos de la ciudad, Guardia Civil, Policía Local y Bomberos. Además, ha sido una feria de primer nivel en cuanto a artistas: empezamos con el Sexy Fest unos días antes y por aquí han pasado Vanessa Martín, Los Morancos, JC Reyes o La Rebato, entre otros muchos. La cultura también es turismo, y dar ese salto de calidad con artistas de renombre era importante. La valoración es muy positiva: más de 60.000 personas han pasado por el recinto ferial sin ningún problema reseñable, la gente ha disfrutado y las casetas han vendido bastante. Ha sido una de las mejores fiestas patronales de los últimos años.

Se ha visto Almuñécar a rebosar, en calles, plazas, paseos y playas…

Sí, creo que Almuñécar ha dado una de sus mejores imágenes. No solo teníamos preparada una fiesta bien organizada, sino que eso implica también que nuestras playas estén limpias, con el mantenimiento que hacemos los 365 días del año, pero reforzado en verano: refuerzo en limpieza, en seguridad, en transporte. Pasamos de 28.000-29.000 habitantes a casi 100.000, y hay que dar servicio a todas esas personas. A veces es complicado, pero la imagen de Almuñécar y La Herradura este año ha quedado muy alta.

Se ha hablado, incluso a nivel nacional, de la masificación que sufren municipios turísticos como Almuñécar. ¿Cómo se podría revertir y conseguir más fondos para atenderla?

Como todo en la vida, dialogando. Quiero abanderar este tema porque no es justo que los municipios turísticos soportemos los gastos de pasar de 28.000 a 100.000 habitantes. Y cuando digo que lo soportamos, me refiero a que lo soportan los propios vecinos de Almuñécar y La Herradura: hay que dar seguridad, poner vigilantes en las playas, limpiar las calles, recoger la basura, y todo eso tiene un coste que no repercutimos a quien nos visita. Es importante que los municipios turísticos de Andalucía y de España nos unamos, a través de la Federación Andaluza de Municipios y de la Federación Española, y nos sentemos a dialogar. El Gobierno tiene que pagarnos conforme a los servicios que prestamos, ya sea a través de camas hoteleras, consumo de agua, licencias turísticas… Hay muchas fórmulas, pero hay que encontrar una que evite que los vecinos paguen ese plus por recibir a tantísimas personas. Esto no significa que estemos en contra del turismo, ni que haya turismofobia como en otros lugares. Recibimos a todo el mundo con los brazos abiertos, pero para dar el mejor servicio posible hacen falta recursos.

Hablando de obras, tenemos detrás la protagonista del verano: La Caletilla. ¿Cómo va y cómo se están gestionando las molestias a los vecinos?

Estamos a mitad de agosto y se sigue escuchando el pica-pica desde primera hora de la mañana. Es una obra que, como dices, ha sido protagonista estos meses. Lo explicamos todo desde el principio: nos reunimos con los vecinos, les planteamos la hoja de ruta, propusimos aparcamientos en el parking del Paseo del Altillo, hablamos con los comerciantes. Es una obra molesta, lo sé, pero si hubiéramos empezado el 1 de septiembre habría afectado a dos veranos en lugar de uno. En la vida hay que ser valiente y hay que cumplir la palabra dada. Cuando me presenté a las elecciones, en mi programa estaba arreglar La Caletilla, y eso hay que cumplirlo, con esfuerzo y con trabajo. Es la imagen más compartida de nuestro municipio en redes sociales, a los pies del Peñón del Santo, y era un paseo que lo necesitaba: la solería estaba levantada y los árboles ya dañaban la infraestructura. Era una obra de casi dos millones de euros que, cuando esté terminada, revalorizará la zona, las viviendas y los comercios. Por desgracia, la obra no viene en lata, pero estamos encima de ella y cumpliendo los plazos: para enero-febrero de 2027 tiene que estar finalizada.

También ha llamado la atención la pasarela instalada. ¿Cómo surgió la idea?

Cuando uno tiene problemas hay que buscar soluciones. Vimos que el paso peatonal habilitado con la obra era insuficiente y decidimos instalar una pasarela de madera, que ha sido la estrella del verano. Ha tenido muy buena acogida, tanto entre vecinos como entre visitantes, y se ve transitada por muchísima gente. Ha aliviado el problema de acceso a los negocios de la zona y creo que ha sido una buena solución para el problema de accesibilidad que teníamos.

El verano tampoco ha frenado la renovación de parques y jardines, con actuaciones como el parque de Las Maravillas en La Herradura o el de La Paloma. ¿Cómo lo han recibido los vecinos?

Es otro compromiso que asumimos al llegar al gobierno municipal: renovar todos los parques infantiles. No solo hemos hecho el de La Paloma y el de Las Maravillas —en unos días empezaremos el de La Carrera—, también hemos actuado en el parque infantil de Río Verde y vamos a incorporar sombras en distintos parques. Nuestro compromiso es cumplir. Cuidar a nuestros hijos es un pilar fundamental, y esos espacios necesitan mantenimiento constante porque sufren mucho uso y se averían con frecuencia. Hay que estar muy pendientes, no solo para dar un buen servicio, sino sobre todo para garantizar la seguridad de los niños.

En el tablero político local ha habido movimientos importantes. ¿Cómo ha recibido la marcha de Luisa Díaz, ex líder de Convergencia?

Fue una pena, porque era una de las personas con las que últimamente se podía dialogar. En los últimos años nos habíamos encontrado con un partido, el de Juan Carlos Benavides, con el que era imposible sentarse o llegar a ningún acuerdo. Con Luisa vimos una puerta abierta para poder dialogar, llegásemos o no a acuerdos, buscando siempre soluciones para Almuñécar y La Herradura, no para los partidos. Ella estuvo dispuesta a hacerlo durante mucho tiempo. Por desgracia, acerté en mi pronóstico: sabía que, si era candidata, no duraría mucho, por cómo se ha movido la política local estos años. Perder a una persona dialogante es una pena; los motivos los explicará ella en su momento. También hemos perdido a una buena concejala, ya que ha renunciado a su cargo este año.

¿Conoce a Manuel Fernández, el nuevo candidato de los andalucistas?

No lo conozco, y creo que ha empezado con mal pie. En política, para hacerse notar, lo último que se debería hacer es ridiculizar al contrario. Hemos visto circular vídeos hechos con inteligencia artificial sobre un compañero mío y sobre mí. Si esa es la política del nuevo candidato de Convergencia Andaluza, volvemos a las políticas de antaño, del blanco y negro. Ya lo vivimos en las anteriores elecciones municipales, con vídeos casi a diario mofándose de mí o de mis compañeros. Pero la gente de este municipio ya nos conoce a todos, y a mí no me van a encontrar en ese juego. Podré acertar o equivocarme, pero jamás voy a utilizar la imagen personal de nadie para ridiculizarlo, porque detrás de un político hay familia, hijos, gente conocida, y eso hace daño. Cada uno es libre de sus actos; los vecinos decidirán el 23 de mayo qué política quieren: la de los chistes, los dibujitos y la inteligencia artificial, o la del trabajo, el esfuerzo y el compromiso. Esa es mi postura.

El PSOE local denunciaba recientemente las altas temperaturas que sufren los concesionarios y clientes del mercado municipal.

Tuvimos un problema con la compañía suministradora, que no daba potencia suficiente para poner en marcha los generadores y la ventilación; eso se solucionó a principios de agosto. Pero hemos visto que la solución que plantearon los proyectistas del mercado —bombas de extracción e impulsión entre la calle y el interior— no es suficiente y no funciona bien. Para eso están los gobiernos: en el último pleno, celebrado el 13 de agosto, aprobamos un remanente de tesorería de los presupuestos municipales para instalar en el mercado los aires acondicionados necesarios, de forma que comerciantes y visitantes puedan disfrutarlo con menos temperatura y más comodidad. Eso no quita que el mercado haya sido todo un éxito este verano: nos trasladan que están teniendo mucho negocio, que es un mercado muy visitado, fácil de llegar y de aparcar, y eso beneficia también a todo el comercio de alrededor. Es una de las mejores infraestructuras que se han hecho en este municipio en los últimos años. Llegué a la Alcaldía con un solar vacío ahí, y conseguimos sacar adelante el mercado tras muchos problemas y trabas —incluso de quienes hoy reparten octavillas apoyándolo, porque en su momento pusieron recursos contenciosos para impedir su adjudicación—. Ha sido un esfuerzo económico de todos los vecinos, pagado con impuestos municipales, y está dando resultados. En una obra de siete millones de euros siempre hay cosas que mejorar cuando se pone en marcha, y una de ellas era la climatización. Ahí está el Ayuntamiento, actuando para solucionarlo.

Los pescadores de la Punta de la Mona volvieron a manifestarse hace unos días, señalando al Partido Popular por la prohibición que denuncian desde 2025. ¿En qué punto están las conversaciones?

Mi postura y la de mi grupo están claras, en los plenos y en declaraciones públicas. No quiero repetirlo porque se me quiere responsabilizar personalmente de una decisión que corresponde a la Junta de Andalucía, y que yo no comparto, aunque sea de mi partido. Lo digo así de claro. Habíamos mantenido conversaciones con ellos que se pararon, y las estoy retomando porque creo que es posible llegar a un acuerdo. Estoy en contra de las prohibiciones totales; creo que se puede pescar en la Punta de la Mona sin prohibición, tal y como plantean la Asociación de Pescadores y los propios pescadores, que siempre han puesto propuestas encima de la mesa: sedales y plomadas biodegradables, distintas zonas, temporadas y horarios habilitados. Espero que este nuevo Gobierno de la Junta, del PP y Vox —que por cierto también estaba de acuerdo en regular y no prohibir la pesca en la Punta de la Mona—, tenga la sensibilidad de solucionar este problema, que está afectando mucho a nuestro municipio.

Cambiando de tercio, ¿qué opinión le merece la situación en Ceuta?

Es sencillo: mientras entraban 80.000 personas por la frontera de Ceuta, el presidente del Gobierno estaba de vacaciones, y lleva un mes de vacaciones. Ha habido poca ayuda, y eso se ve en los medios de comunicación: las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están desbordadas, mejor dicho, desatendidas, sin medios para frenar avalanchas humanas como la que se está produciendo. Ceuta tiene alrededor de 90.000 habitantes —la conozco bien, mi hija ha sido estudiante allí y estuve hace un par de meses— y han entrado más de 80.000 personas por la frontera. Eso nuestro país no lo puede permitir, porque es un desagravio a nuestra autoridad, a nuestras fronteras y a la unidad territorial del Estado, y eso tiene que ser sagrado. La respuesta del Gobierno ha sido la que ha sido; no lo digo yo, lo dicen los propios vecinos de Ceuta, basta con ver los informativos para comprobar el cabreo que tienen. Dicho esto, hay que tener claro que las personas que entran por esa frontera son seres humanos, a los que hay que tratar con respeto y dar lo necesario para que puedan volver a su país. Por eso, cuando uno ve imágenes de delincuencia o de peleas que dan una imagen que ninguno queremos, sufro personalmente. Espero que el Gobierno tome cartas en el asunto y que Ceuta y Melilla sigan siendo tan españolas como siempre, defendiendo nuestras fronteras, uno de los derechos constitucionales más sagrados que tenemos.

Para terminar, ya se piensa en septiembre, nuevo curso político. ¿Qué proyectos hay sobre la mesa de cara a 2027?

Tenemos un proyecto importante por el que hemos luchado mucho: el nuevo parque neurodivergente, el primero para niños con necesidades especiales, en el antiguo cine-auditorio, que saldrá a licitación a primeros de septiembre. También sacaremos a licitación el centro de día para personas con necesidades especiales, con más de 1.200.000 euros procedentes de los fondos Next Generation; un centro muy necesario porque hoy muchas familias tienen que desplazarse a centros de Salobreña, y aquí contamos con asociaciones como Aloja y Asenal, que hacen un trabajo encomiable. Vamos a iniciar también las obras de Senior Tropical, una residencia en primera línea de playa que dará a conocer más nuestro municipio y generará puestos de trabajo, junto con un parking subterráneo en rotación bajo ambas instalaciones. Estamos iniciando la vivienda joven en alquiler en el P4, que también incluirá aparcamiento subterráneo para aliviar uno de los principales problemas de los vecinos. Ya han comenzado las obras del Hotel Fuerte, el primer hotel de cinco estrellas de la Costa Tropical, un plus importante de calidad para el municipio. Y hay muchos proyectos más en marcha, como la avenida Costa del Sol, la nueva estación de autobuses o el parque periurbano en el antiguo aparcamiento de camiones. Cuatro años, cuando uno se sienta en el sillón, parecen cortos, sobre todo por lo lenta que es la gestión administrativa, y uno querría que todo fuera más rápido. Pero creo que hemos hecho algo importante en estos años: asentar los pilares para que todas esas ideas se puedan llevar a cabo. Estoy contento porque todas están encaminadas y van a ser una realidad.


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