La venganza es considerada como un acto perjudicial hacia una persona que ha cometido un mal a uno o más individuos y que, en definitiva, consiste en hacer padecer al menos, el mismo dolor que el culpable propinó a sus víctimas.
Sin embargo, es de justicia reconocer que seduce a mucha gente la posibilidad de hacerle pagar a alguien el daño causado en un pasado lejano o más o menos cercano.
Ha sido utilizado este término como elemento dramático (obras de arte) o en frases empleadas en contextos reales dirigidas a personas que existieron en realidad.
En la antigüedad este sentimiento se usaba para impartir justicia o imponer castigos ejemplares y a mí me sirve para abrir este anecdotario ciento cuatro.
Oportuno, como siempre, nuestro refranero sale al quite y nos damos de bruces con un conocido adagio español, que recoge la amenaza o advertencia proferida de aquella manera, por si alguien te ha negado un favor o te ha tratado mal:
“Arrieros somos y en el camino nos encontraremos”, que nos quiere decir que cuando una persona nos necesite, no le ayudaremos o le negaremos el favor demandado, como ‘venganza o devolución de moneda’.
Los arrieros son personas que se ganan la vida transportando mercancías en animales de carga y el aforismo nos explica que todos estamos en la misma situación y que tendremos que caminar juntos y dar o recibir ayudas en algún momento.
Esta acepción ha servido para titular a muchas películas como:
‘Actos de venganza’ con Antonio Banderas; ‘La venganza de Jane’ con Natalie Portman; ‘Venganza’ (trilogía) con Liam Neeson; ‘Venganza Extrema’, dos relatos de Havok y Rayne…
O libros:
‘La venganza del perdón’ de Eric-Emmanuel Schmitt; ‘La venganza se sirve fría’ de Olga González; ‘La venganza de las palabras bonitas’ de Víctor Mengual; ‘Una venganza para mi enemigo’ de Olivie Blake…
Aunque yo me quedo con ‘La venganza de Don Mendo’, obra teatral del gaditano Pedro Muñoz Seca (Puerto de Santa María, Cádiz, 1879; asesinado en Paracuellos del Jarama, Madrid, en 1936), estrenada en el ‘Teatro de la Comedia’ de Madrid en 1918 y que hoy día es la cuarta obra más representada de todos los tiempos en España junto a ‘Don Juan Tenorio’ de José Zorrilla y Moral, ‘Fuenteovejuna’ de Lope de Vega Carpio y ‘La vida es sueño’ de Pedro Calderón de la Barca.
El cantante y compositor británico de 32 años Zayn Malik saca el lado positivo del tema cuando escribe:
“No importa cuántas veces las personas traten de criticarte, la mejor venganza es demostrarles que están equivocados”; es decir, afrontarla, pero sin violencia.
En cierta ocasión, el arzobispo estadounidense de la Iglesia Católica Fulton John Sheen (1895 – 1979), conocido por su predicación y por su trabajo en televisión y radio, caminaba hacia el ayuntamiento de Filadelfia, donde iba a dar una conferencia.
De repente, se dio cuenta de que se había extraviado, se acercó a un grupo de niños que jugaban en la calle y preguntó:
“¿Podéis decirme cómo se va al ayuntamiento?
Por pura curiosidad, uno de ellos le replicó: ¿Qué va a hacer allí?
El prelado, pacientemente, respondió: “Voy a dar una conferencia” y el chaval insistió: “¿Sobre qué?
“Sobre el modo de ir al cielo. ¿Te gustaría oírla?”, fue la respuesta.
El niño, haciendo un gesto de incredulidad, comentó:
“¡Bah! Si ni siquiera sabe llegar al ayuntamiento”.
Un noble ateniense con muchas ínfulas encontró en el cementerio al ilustre filósofo griego Diógenes de Sinope, también llamado ‘el Cínico o el Perro’ (412 – 323 a.C.), y después de mirarlo con altivez y desprecio, le dijo:
“¿Qué haces aquí?”, a lo que el sabio contestó:
“Buscaba los huesos de tu padre entre los de la gente humilde, pero todo está aquí tan revuelto que no puedo dar con ellos”.
¡Con bueno fue a dar!
Se reformaba uno de los cafés madrileños más populares… cuando existían, y el dueño hizo adornar las paredes con grandes pinturas de no muy buena factura, pero que respondían a su gusto. Uno de los habituales parroquianos entró el día anterior a la inauguración del local donde todavía trabajaban obreros.
“¿Qué le parece?, preguntó el satisfecho dueño. A lo que el cliente respondió:
“Bien, bien. Pero le diré: este fresco no me gusta mucho… este fresco…”.
“No se apure usted. ¿No ve que habrá una buena calefacción?”.
Se examinaba Alejandro Lerroux García (La Rambla, 1864; Madrid, 1949), político de ideología republicana, que llegó a ostentar la presidencia del Consejo de ministros en varias ocasiones durante la Segunda República.
Siendo ya jefe del Partido Radical quiso aprobar la carrera de Derecho y uno de los catedráticos para ponerle en un aprieto, le preguntó.
“¿De qué color eran las zapatillas de Mahoma?”. La respuesta fue categórica: “¡Verdes!”.
A lo que el examinador replicó: “No, eran azules”.
Lerroux no perdió la compostura: “Tenía dos pares: me consta”.
El filósofo y astuto emperador romano Marco Aurelio (121 – 180 d.C.), que siempre se caracterizó por su sabiduría, nos dejó esta sentencia:
“La mejor venganza es no ser como tu enemigo”.
Juan de León Aznar… les desea unos FELICES DÍAS DE CRUCES’2026
