La Columna de Don Juan León | “Qué rápido se nos olvida el rencor cuando esa persona tiene algo que nos interesa”


Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano, primer marqués del Valle de Oaxaca, fue un militar, conquistador, explorador, fundador, capitán general y escritor, que, a principios del siglo XVI, lideró la conquista del imperio azteca al que puso bajo dominio de la Corona de Castilla y Aragón, dando lugar al Virreinato de Nueva España

     Nació nuestro héroe, apodado ‘Malinche, el marqués’, en Medellín (Badajoz) en 1485, y falleció en Castilleja de la Cuesta (Sevilla) en 1547, víctima de la disentería y de una pleuritis.

     El sobrenombre le viene porque Malinche, Malinalli o Doña Marina (1500 – 1529) fue su pareja. Una de las 20 mujeres cacicas que en 1519 entregaron los indígenas de Tabasco a los españoles como esclavas al ser derrotados en la batalla de Centia (1519). 

     Le sirvió de intérprete, traductora y asesora y le dio un hijo, Martín Cortés. Ya en 1524, Cortés la casó con el capitán Juan Jaramillo (1490 – 1551), que era su mano derecha y con quien tuvo una hija, que se llamó María. 

     Esta unión se convirtió en el primer matrimonio registrado en Nueva España, ni religioso ni civil, pero realizado por un monje. 

     ¿Y a qué viene esta disertación o coloquial monserga, pensarán/pensaréis ustedes/vosotros, que sirve de introducción y, a su vez, da comienzo al anecdotario ciento veinte?

     Pues, porque nuestro célebre conquistador acuñó esta interesante cita:

     “Memoria que no olvida, rencor que no se aplaca”. 

     Esta frase implica que recordar las ofensas o errores del pasado, permite que esos recuerdos generen rencor o resentimiento, ya que afectará negativamente al presente inmediato o a las relaciones futuras, así es que es aconsejable perdonar y no seguir anclados en aquello que nos provocó dolor, aunque, a veces, no resulta fácil.

     Ilustres pensadores y escritores también aportan lo suyo sobre esta desagradable emoción, aunque ya en el anecdotario 30 recopilamos algunas:

     Yasmina Khadra es el seudónimo femenino del escritor argelino Mohammed Moulessehoul de 70 años, que nos deja una máxima que deberíamos tener en cuenta:

     “Para vivir feliz hay que vivir sin rencor”.

     Pero, el psicólogo social y escritor español de 37 años Adrián Triglia, lo resume a la perfección:

     “No es posible remontar el vuelo si estamos anclados al suelo presos del resentimiento”.

     El genial escritor y autor de teatro Pedro Muñoz Seca nació en El Puerto de Santa María (Cádiz) el 20 de febrero de 1879 y fue asesinado en Paracuellos de Jarama (Madrid) el 28 de noviembre de 1936, tres meses después de que también fuera asesinado el granadino Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 1898; camino de Víznar a Alfacar, Granada, 1936). 

     Don Pedro fue considerado una de las cimas del teatro español del siglo XX. 

     Nuestro ‘invitado’ iba todas las mañanas al madrileño café de ‘Levante’, donde pedía café con media tostada.

     Al entrar compraba el ‘ABC’, leyéndolo mientras desayunaba, y al momento de marcharse llegaba siempre una mujer, a la que don Pedro la daba la tostada y el periódico para que lo vendiera por la ‘perra chica’ (moneda de 5 céntimos de peseta de 1870) que por entonces costaba.

     Esto se repitió durante más de un año hasta que un día la anciana dejó de presentarse.

     Una semana después dos pobres mujeres fueron a verle y una de ellas le dijo:

     “Perdón, señor: sin duda encontrará usted a faltar a la mujer que venía todas las mañanas”.

     “Pues sí, ¿le ha pasado algo?, se interesó el escritor.

     “Se ha muerto… y ha hecho testamento”.

     Extrañado, volvió a preguntar: “¿Testamento? Pero, ¿tenía algunos bienes?”.

     “No, señor: pero a ésta le deja la media tostada y a mí el periódico”.

     Muñoz Seca cumplió la última voluntad de la difunta y siguió entregando a las ‘herederas’ el diario y la tostada. 

     Genio y figura… ¡hasta la sepultura!

     El autor de “La venganza de don Mendo” de 1918, entre un sinfín de obras, fue considerado como el ‘fénix de los ingenios del siglo XX’ y el gran dramaturgo, poeta y novelista pontevedrés de Villanueva de Arosa Ramón María del Valle-Inclán (1866 – 1936) dejó escrita esta definición:

     “Quítenle al teatro de Muñoz Seca el humor, desnúdenle de caricatura, arrebátenle su ingenio satírico y facilidad para la parodia, y seguirán ante un monumental autor de teatro”.  

     También murió en ese fatídico año, pero de un cáncer de vejiga, el 5 de enero, en Santiago de Compostela (La Coruña). 

     Y cierro con una preciosa metáfora que ayuda aprender a perdonar. Es del pensador y orador indio Jiddu Krishnamurti (1895 – 1986):

     “El rencor nos ahoga, el perdón nos oxigena”. 

     Pero este anónimo resulta de lo más práctico y real cuando dice:

     “Qué rápido se nos olvida el rencor cuando esa persona tiene algo que nos interesa”, porque nuestra mente nos engaña para ser más comprensivos e indulgentes con quienes no tenemos más remedio que cooperar… ¡Maldito interés!

Juan de León Aznar …  añorando y recordando de manera entrañable a todos nuestros queridos difuntos del dos de noviembre’2026


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