La Columna de Don Juan León | “Si alguien te es infiel querrás tirarte por el balcón, pero recuerda, tienes cuernos, no alas”


 Sarcasmo se define como una burla sangrienta e ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. Ambas son figuras retóricas que involucran decir lo contrario de lo que se piensa, pero se diferencian en la intención y su efecto. La primera tiene como objetivo herir o humillar a alguien, mientras que la segunda puede ser una forma de humor o crítica

     De ahí que los términos sarcástico e irónico estén estrechamente ligados, amén del palabro sardónico, que muestra desprecio por otras personas, ideas o actividades a través de sus comentarios.

     Acepciones afines son: befa, causticidad, escarnio, humillación, ludibrio, mofa, pulla, sátira o sorna.

     Y si se utiliza con fines expresivos hablamos de mordacidad o socarronería.

     Se dice que la ironía es la prima hermana de la inteligencia, por su audaz juego de palabras y que sólo le está permitida a mentes ágiles.

     Pues, como el que no que quiere la cosa, nos adentramos en el anecdotario ciento once y aquí dejo frases con doble sentido de tres estadounidenses, amén de divertidas:

     El autor y dibujante de origen inglés Ashleigh Brillian de 92 años (1933) nos escribe: 

     “A veces necesito lo que sólo tú me puedes dar: tu ausencia” … no esperes una respuesta amable.

     El director de cine, actor y comediante Heywood “Woody” Allen de 90 años (1935) redunda en lo expuesto

     “No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi trabajo. La quiero conseguir sin morir” … prefiere ser partícipe de sus éxitos.

     “Si alguien te es infiel querrás tirarte por el balcón, pero recuerda, tienes cuernos, no alas” … ironía sobre la infidelidad.

     Pero el autor, humorista y escritor Julius Henry Mark, conocido como “Groucho Marx” (1890 – 1977), utiliza su inmenso ingenio para decirnos: 

     “Encuentro a la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me voy a la otra habitación a leer un libro” … una de sus citas más celebradas.

     “Nunca olvido una cara, pero en tu caso, estaré encantado de hacer una excepción” … ¡otra genialidad!

     Un labriego se casó y llevó a su mujer desde la iglesia a su morada, que estaba ubicada en medio del campo. 

     Ella montaba una mula que dio un traspiés y motivó que el gañán exclamara:

     “¡Va una!”.

     Siguieron caminando y por segunda vez tropezó la cabalgadura. El campesino dijo:

     “¡Van dos!”.

     Continúa el trayecto y nuevo traspiés. El rústico vocifera:

     “¡Van tres!”.

     Y sacando una pistola descerraja un tiro a la bestia, matándola al instante.

     La pobre mujer, asustada y sorprendida, le reprende de forma airada:

     “¡Parece mentira lo que has hecho! ¡Una mula tan buena y tan fuerte! ¡Eres un tonto! ¡Más animal que ella!”.

     El hombre la dejó explayarse, y cuando termina mira a su esposa y dice simplemente:

     “¡Una!”.

     Este cuentecillo me lleva a exponer una reflexión o un punto de vista de actualidad:

     ¿Hubo algún tipo de noviazgo, previo al casamiento, mediante el cual ella conociera o se percatara de la silvestre acémila con la que se iba a desposar? 

     Ocurre, con cierta o harta frecuencia, que las parejas no llegan a conocerse durante su compromiso o más tarde en su vida en común y, pasado un tiempo, se separan dejando hijos de por medio que, obviamente, sufren las consecuencias.

     Naturalmente, respeto todas y cada una de las particularidades que se dan en cada caso, aunque sería conveniente y aconsejable un mayor conocimiento mutuo basado en el cariño y el respeto. ¡Somos tan impredecibles los humanos!

     Un epigrama sobre el matrimonio y algo machista se explica de esta guisa:

     “Una vieja se moría, // y el marido, de ayes harto, // entrar a verla en el cuarto // a viva fuerza quería. // Y viéndose detener // por amigos, clama al cielo: // ¡Dejad que siempre es consuelo // ver morir a su mujer”. 

     Y otro de los que siguen bien vivos y coleando es el que dice:

     “Antón declara que el vicio // de fumar ha desechado. // Pero siempre que lo encuentro // me dice: – Dame un cigarro. // De lo que yo he deducido, // que lo que Antón ha dejado // no es el vicio de fumar, // sino el de comprar tabaco”.

     ¡Suele ocurrir!

     El actor estadounidense de cine y televisión de 73 años John Goodman (1952) pone su granito de arena al escribir: 

     “Si el amor es ciego… ¿Por qué la ropa interior es tan popular? … graciosa reflexión sobre la sexualidad.

     Y remata y sentencia el comediante y presentador australiano de 55 años, Dave William Hughes: 

     “Antes cruzaba el océano por ti, hoy no cruzo ni los dedos” … ¿desilusión?

Juan de León Aznar … desde mi altozano vislumbro las hogueras y fogatas’2026


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