Tras décadas de liderazgo de Juan Carlos Benavides, la formación andalucista inicia una nueva era. Luisa Díaz, farmacéutica de profesión y con el andalucismo en las venas, ha sido elegida por unanimidad para encabezar un proyecto que busca despertar a una Almuñécar que, según afirma, «está parada»
El Castillo de San Miguel ha sido el escenario del encuentro con Luisa Díaz, la mujer que asume el reto de liderar Convergencia Andaluza tras el paso al lado de una figura histórica como Juan Carlos Benavides. «Suceder a Juan Carlos da un poco de vértigo», confiesa con honestidad, «pero lo afronto con muchísimo respeto, responsabilidad y, sobre todo, con muchas ganas».
El cambio no ha sido fruto de la improvisación. Tras más de un año en el que Benavides planteaba la necesidad de un relevo generacional, Luisa dio el paso y fue elegida por unanimidad. Para ella, la política no es algo ajeno: es hija de concejal andalucista y ha vivido los ideales del partido en casa desde pequeña.
La noche de su elección fue especialmente emotiva cuando los afiliados recordaron a su padre. «Fue una inyección de energía», asegura. Ahora, esa energía la traslada a las calles, donde los vecinos ya la reconocen: «¡Pero si tú eres mi farmacéutica!», le dicen al verla en su nueva faceta pública.
Diagnóstico de Almuñécar: Vivienda, Agua y Turismo
Para Luisa Díaz, Almuñécar y La Herradura se encuentran en un momento de parálisis que requiere medidas urgentes. En su hoja de ruta, destaca tres problemas principales:
- La Vivienda: «Nuestros jóvenes lo tienen muy complicado. Hay mucha demanda y poca oferta, y la que hay es carísima». Critica que el actual PGOU no soluciona los problemas de fondo y «encorseta» el crecimiento.
- El Agua: Lamenta que los agricultores sigan siendo los grandes perjudicados por la falta de acuerdo entre administraciones.
- La Estacionalidad: «Tenemos un invierno maravilloso y unos atardeceres espectaculares, pero no tenemos turismo fuera de los meses de verano. Hay que romper con eso».
«Juan Carlos es Juan Carlos, y Luisa es Luisa»
Consciente de que las comparaciones serán inevitables, la nueva líder de Convergencia marca su propio estilo. Aunque defiende con orgullo el legado andalucista —mencionando hitos como El Majuelo, el Acuario o las instalaciones deportivas—, apuesta por un proyecto renovado con gente nueva que no ha estado en primera línea política.
«Yo vengo a ayudar. Tengo vocación de servicio público y creo que en un pueblo debemos dejar a un lado la ideología partidista para centrarnos en los vecinos. Si algo es bueno para Almuñécar, hay que apoyarlo venga de donde venga».
Mirada puesta en las elecciones
A falta de un año para los comicios locales, Luisa Díaz se siente preparada. Su objetivo no es solo ganar, sino reilusionar a un electorado —especialmente a los jóvenes— que quizás no conoce todo lo que el andalucismo hizo por el municipio.
Con tres palabras que definen su visión de Almuñécar («Paraíso, tranquilidad y paz»), Luisa arranca una etapa donde su prioridad será que cualquier vecino, al igual que sus pacientes en la farmacia, se sienta escuchado y ayudado.
Aquí tienes la transcripción completa de la entrevista, estructurada de forma clara y respetando fielmente el contenido y el orden de vuestra charla en el Castillo:
Entrevista completa: Luisa Díaz, nueva líder de Convergencia Andaluza
P: Luisa, ¿qué es lo que te atrae de la política municipal?
L.D.: Poder ayudar a mis vecinos y hacer algo bueno por mi pueblo.
P: Y este cambio de era, ¿cómo se siente ser la persona encargada de abrir esta nueva etapa en Convergencia?
L.D.: Bueno, con muchísimo respeto y muchísima responsabilidad. Respeto por lo que significa Convergencia Andaluza y lo que se ha conseguido, que ha hecho a Almuñécar y a La Herradura lo que son hoy, y por la figura de Juan Carlos Benavides. Suceder a Juan Carlos da un poco de vértigo. Pero bueno, con ganas. Lo afronto con muchísimo respeto y responsabilidad, pero también con muchísimas ganas.
P: ¿Cómo se ha fraguado este cambio?
L.D.: Bueno, Juan Carlos lleva un tiempo, un año y algo, comentando que quería… lo ha repetido en varias entrevistas y en conversaciones personales con otras personas, en grupos, que quería hacer un relevo generacional. Y bueno, lo planteó y entonces se abrió un periodo de candidatura y yo me presenté. Es verdad que ha habido dos semanas donde se podía haber presentado quien quisiera y, bueno, salí por unanimidad. Todo el mundo, todos los que estuvieron presentes, los afiliados de la sala, me votaron por unanimidad. Fue una noche muy emocionante.
P: ¿Qué se siente al tener todo ese apoyo del partido?
L.D.: Pues, a ver, yo imaginaba que me iban a apoyar, pero no hasta ese punto. Fue una noche muy emotiva porque se acordaron, nombraron hasta a mi padre, que fue concejal andalucista del 99 al 2003 (aunque no pudo gobernar), y lo recordaron con muchísimo cariño. Fue muy emocionante. Estaba nerviosa por lo que estaba ocurriendo, pero muy ilusionada y con muchísimas ganas. La verdad que fue una inyección de energía para seguir adelante en este proceso que comienza.
P: ¿Qué te dicen ahora los vecinos cuando recorres las calles? Eres una figura pública, tienes una farmacia, estás muy ligada a la Semana Santa…
L.D.: Bueno, es gracioso porque cuando llegan a la farmacia (la farmacia no es mía, pero yo la abrí con mi jefe hace casi 18 años): «¡Ay, pues si tú eres la chica! Yo sabía que a esta chica la conozco, sabía que era mi farmacéutica». En fin, la verdad que no sabía que la gente lo iba a recibir tan bien. He recibido muchísimos mensajes, llamadas de teléfono de gente que ni siquiera me esperaba, felicitaciones en la farmacia… Me he quedado un poco sorprendida porque no sabía que podía tener tanto alcance, pero bien.
P: ¿Y de la oposición también ha habido mensajes?
L.D.: Sí, ha habido mensajes. También les agradezco y les di las gracias. Cierto, ha habido mensajes de los compañeros de la oposición, de todos. Tanto del equipo de gobierno como de Izquierda Unida.
P: ¿Por qué los andalucistas? ¿Por qué comenzó tu carrera política allí?
L.D.: Bueno, en mi casa, desde pequeña, hemos vivido el andalucismo en primera línea porque mi padre era una persona muy conservadora, muy, muy conservadora, pero en Almuñécar siempre creyó en la figura de Juan Carlos Benavides y en su proyecto. De hecho, él se unió a Convergencia Andaluza en el año 99 y hasta que falleció en el 2024. Yo seguí creyendo en ese proyecto, confiaba en él y me uní en el 2019; desde entonces estoy allí.
P: Luisa, ¿es una ventaja estar ahora de número uno en un partido con tanta historia o es también una losa?
L.D.: Yo lo tengo que ver como una ventaja. A ver, evidentemente, yo creo que siempre va a haber comparaciones, eso no lo voy a obviar, pero yo tengo que quedarme con lo bueno. No voy a pensar que es una losa. Yo voy a suceder a Juan Carlos Benavides, pero Juan Carlos es Juan Carlos y Luisa es Luisa; es una nueva etapa. Continuaremos un proyecto, pero yo soy de una manera y Juan Carlos es de otra. También es cierto que lo que ya ha hecho Juan Carlos no lo voy a poder conseguir yo. Entonces, bueno, yo tendré otras metas, pero tengo que verlo como algo positivo, no negativo.
P: Queda prácticamente un año para las elecciones, ¿te ves como alcaldesa?
L.D.: Bueno, cuando estoy aquí se supone que doy el paso porque me veo como alcaldesa. No me gusta pensar… yo es que soy de día a día, paso a paso. ¿Es una opción? Sí, puede ser una opción. ¿Es complicado? Depende del pueblo de Almuñécar y La Herradura. ¿Qué va a pasar? No lo sé, pero la ilusión no la pierdo. Pues podría ser, ¿por qué no?
P: Si fueras alcaldesa o desde la oposición, vamos a meternos en política municipal pura. ¿Cómo ves Almuñécar ahora y qué necesita para mejorarla?
L.D.: A ver, Almuñécar yo la veo parada, la veo muy estacionada. Veo que hay problemas muy importantes que todavía no se han solucionado. Principalmente uno: seguimos sin PGOU. En mayo de 2023 hubo un pleno para la aprobación inicial y estamos a la espera de la aprobación definitiva por la Junta de Andalucía, que sigue sin venir. Es cierto que ese PGOU no resuelve los problemas de Almuñécar porque encorseta la construcción.
Tenemos un problema muy importante de vivienda. Para mí es uno de los principales problemas. Nuestros jóvenes lo tienen muy complicado, pero incluso una familia de mediana edad que quiere acceder a una vivienda mejor tampoco puede. Hay mucha demanda y muy poca oferta; la que hay es carísima y los sueldos han subido muy poco. El PGOU no lo va a solucionar todo, pero necesitamos un documento y ponernos a estudiar cómo solucionarlo.
Luego el tema del agua para nuestros agricultores: seguimos con el mismo problema, ni una administración ni otra se ponen de acuerdo. Otro problema que me da muchísima pena es la estacionalidad turística. Tenemos un invierno maravilloso, un buen clima, atardeceres espectaculares y no tenemos turismo fuera de los meses de verano o los puentes. Hay que romper con eso. Y luego, el empleo de calidad para nuestros jóvenes: tenemos gente muy bien formada y al final se tienen que ir de su pueblo. Hay muchas cosas que hacer.
P: ¿Cuál sería esa primera medida en materia de turismo? ¿Más plazas hoteleras o mejorar servicios?
L.D.: Creo que habría que hacer ambas: más plazas hoteleras y mejorar lo que tenemos. Deberíamos intentar que los hoteles siguieran abiertos en invierno, aumentando la oferta de ocio. Tengo muchísimas cosas en la cabeza, las voy apuntando conforme hablo con amigos y personas para que, cuando nos sentemos, empecemos a desarrollar todas las ideas.
P: Luisa, ¿un año es poco o mucho para enfrentarse a unas elecciones aquí en Almuñécar?
L.D.: Yo creo que está bien, es suficiente. Tampoco se puede poner uno muy pesado para que la gente no diga «otra vez estáis aquí». Da tiempo a trabajar, a mostrar el proyecto de Convergencia e ilusionar al electorado.
P: ¿Cómo convencerías a un joven de 18 o 20 años, que no conoció las mayorías absolutas de los andalucistas, para que confíe en tu proyecto?
L.D.: Creo que los andalucistas no lo hemos hecho bien ahí: no hemos trasladado la herencia de lo que se ha hecho en Almuñécar. Un joven no sabe que El Majuelo lo hicieron los andalucistas, las plazas hoteleras, el acuario, las instalaciones deportivas… No les hemos sabido transmitir lo que se ha hecho y que el pueblo disfruta. Yo voy a transmitirle un proyecto nuevo, con gente que no ha estado en primera línea, pero con ilusión. Quiero reunirme con los jóvenes y escucharlos. Hay que estar en la calle. Yo en mi trabajo lo hago: si un paciente sale de la farmacia más contento y tranquilo porque he podido ayudarle, yo ya me quedo tranquila. Pues lo mismo con mi pueblo.
P: ¿Crees que esa herencia fue porque gobernaban los andalucistas y Benavides o lo habría hecho cualquier partido al estar todo por hacer?
L.D.: Seguramente fuera una sinergia de cosas. También te digo que la figura de Juan Carlos Benavides es muy grande y tiene una mente privilegiada; tenía muchísimas ganas de hacer por Almuñécar. Se encontró un pueblecito pequeño de pescadores y él lo hizo todo. Pero quedaron muchas cosas por hacer que en estos años no se han hecho, por eso veo esa paralización. El gobierno actual lleva tres legislaturas y podían haber seguido haciendo cosas. Es verdad que las leyes y el impacto medioambiental ahora son diferentes y está todo más encorsetado, pero se podía haber seguido haciendo.
P: Estamos llegando al final. ¿Cómo está la juventud del partido?
L.D.: Reforzándose. Ha entrado muchísima gente joven, tienen ganas y vienen empujando fuerte.
P: Almuñécar en tres palabras, Luisa.
L.D.: Paraíso, tranquilidad y paz.
P: ¿Un par de frases con las que convencerías a los vecinos para que se sumaran al proyecto?
L.D.: La ciudadanía está muy cabreada con la política por las confrontaciones. Yo vengo solamente a ayudar a mis vecinos. Tengo vocación de servicio público y así entiendo la política: trabajar y escuchar para que mi pueblo funcione. Debemos dejar a un lado la ideología partidista y centrarnos en los vecinos. Si una cosa es buena para Almuñécar, ¿por qué votar en contra porque lo propone otro partido? Así concibo yo la política y quien me conoce sabe que soy así.
